
Diferentes corrientes filosóficas conocen desde hace
siglos la importancia de la risa y el sentido del humor,
y lo promueven de manera práctica. Hace más de 4000 años
en el antiguo imperio chino, existían unos templos donde
las personas se reunían para reír con la finalidad de
equilibrar la salud. En la india también se pueden
encontrar templos sagrados donde aún se practica la
risa.
En culturas ancestrales de tipo tribal, se conocía la
figura del “doctor payaso” o “payaso sagrado”, un
hechicero vestido y maquillado que ejecutaba el
poder terapéutico de la risa para curar a los
guerreros enfermos. Más adelante, Sigmund Freud atribuyó
a las carcajadas el poder de liberar al organismo de
energía negativa, algo que ha sido científicamente
demostrado al descubrir que el córtex cerebral libera
impulsos eléctricos negativos un segundo después de
comenzar a reír. En los últimos 30 años se ha avanzado
mucho en la aplicación de la risa como terapia, en
distintos campos.
En los años 70, que un doctor californiano aplicó la
alegría y el buen humor como apoyo en la recuperación y
tratamiento de enfermedades, obteniendo beneficiosos
resultados. A partir de entonces se comenzó a utilizar
la técnica de risoterapia en hospitales de Estados
Unidos, Suiza, Alemania y Francia.
Un minuto de risa equivale a 45 de relajación.
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Es una dinámica grupal que nos ayuda y
predispone a desarrollar estrategias para fomentar un
óptimo desarrollo personal a través de la risa y el buen
humor. La risoterapia es una herramienta terapéutica que
facilita a las personas a saber afrontar mejor la vida,
cambiando de manera de pensar, de negativa a positiva
aprendiendo a sobrellevar las cargas diarias. La risa es
un antidepresivo natural capaz de liberarnos de los
problemas imaginarios, aquellos que tanto nos preocupan
y que nunca llegan. Reír es uno de los mayores placeres
de la vida, además de una reacción biológica del ser
humano desde que nace, sin embargo es común ver como a
medida que vamos creciendo, se va perdiendo esta
capacidad y cada vez son menos los momentos en que nos
mostramos alegres. En esto contribuyen las
preocupaciones y el estrés de la vida moderna, que hacen
que nos volvamos más rígidos y nos alejemos más del niño
que todos llevamos dentro, olvidando que éste también
necesita salir al recreo y divertirse.
Reírse y estar a menudo de buen humor no
significa ser menos responsables , ni pretender ser
graciosos constantemente, todo lo contrario es mas bien
una actitud ante las cosas y una muestra de madurez del
ser humano, que en situaciones de crisis te hace salir
hacia delante. Tampoco se trata del humor irónico y muy
negativo que se utiliza para ridiculizar o para
denigrar, sino una visión trascendente y positiva de las
cosas. La risa es una magnífica vía para expresar
sentimientos y emociones que en un momento dado no
sabemos como comunicar. Los talleres de risoterapia
tratan de utilizar técnicas para expresarnos de forma
natural, además de aprender a vernos desde distintas
perspectivas externas, es decir, observarse desde lejos
y plantear la dificultad sentados en la butaca como si
se tratara de una película cómica, éste es el primer
paso para transformar la situación.
Lo importante no es la realidad lo que
sucede, sino lo que hacemos con lo que sucede. La risa
también influye como mecanismo psicológico para combatir
el estrés laboral, familiar, emocional y social. Además
actúa como escudo ante las enfermedades, aliviando el
dolor por sus beneficios balsámicos. Así mismo, mantener
un espíritu alegre y risueño es fundamental en los
tiempos que corren…
"Si ayudas alguien a reír, le estás ayudando a vivir"
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Estudios médicos y científicos
constatan que la risa tiene múltiples beneficios:
-Inmuniza contra la depresión y angustia.
-Cuando uno se ríe segrega más adrenalina, lo que
potencia la creatividad y la imaginación
-Al
reír, el cerebro hace que nuestro cuerpo segregue
endorfinas, sedantes naturales del cerebro similares
a la morfina; esas segregaciones que actúan como drogas
naturales que circulan por el organismo, resultan
cientos de veces más fuertes que la heroína y la
morfina, además son gratuitas y no tienen efectos
secundarios. Por eso cinco o seis minutos de risa actúan
como un analgésico.
-Al reírnos estamos
haciendo ejercicio: Con cada carcajada se ponen en
marcha 400 músculos de los 600 que habitan en nuestro
cuerpo, incluidos algunos del estómago que sólo se
pueden ejercitar con la risa.
-Actúa también
como un masaje: La columna vertebral y cervicales
que es donde por lo general se acumulan tensiones, se
estiran y se relajan al reírnos. Además se estimula el
bazo y se eliminan toxinas. Con este movimiento el
diafragma origina un masaje interno que facilita la
digestión y ayuda a reducir los ácidos grasos y las
sustancias tóxicas.
-Nos limpia: Al
reírnos se lubrican los ojos con las lágrimas y agudiza
la vista. La carcajada hace vibrar la cabeza y se
despeja la nariz y el oído.
Oxigenación: Cuando
reímos entran el doble de aire en los pulmones, de ahí
que la piel se oxigene más. En concreto, los pulmones
mueven 12 litros de aire en vez de los 6 litros
habituales, mejorando la respiración y aumentando la
oxigenación. Con esto se desmiente la idea de que la
risa provoca arrugas en el rostro, al contrario lo
tonifica.
Así pues estar de buen humor fortalece
el sistema inmunológico de las personas, puesto que la
risa ahuyenta las enfermedades y prolonga la vida
mientras que la tristeza y la depresión atraen los
virus, creando enfermedades. Los científicos han
demostrado el vínculo estrecho entre el estado emocional
de las personas y el funcionamiento de sus sistemas de
defensas, lo que ha abierto un campo fértil no sólo para
las terapias de recuperación, sino también para enfocar
las actividades de prevención.
Por ello, cada vez
más aplican el “método risa” a los hospitales.
Una
nueva tendencia en medicina utiliza la risa y el humor
como recurso terapéutico para superar distintas
dolencias físicas y psíquicas. Se ha demostrado que los
pacientes optimistas y que se ríen a pesar de las
circunstancias se recuperan con más prontitud que los
pacientes deprimidos y pesimistas.
Un día sin reír, es un día
perdido.
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Las
diferentes vocales producen una vibración en
distintas zonas de nuestro cuerpo. Cada vocal tiene
un valor símbolo que movilizan emociones
determinadas y potencian determinados aspectos, por
ejemplo:
¡¡JA!!
Produce
una vibración en la zona genital y abdominal:
Riñón, vientre e intestino grueso. Fortalece los
huesos.
Mejora el oído.
Domina el miedo a
empezar algo.
La expresión con la que se relaciona es el
gemido.
¡¡JE!!
Produce una vibración bajo las costillas.
Libera energía del hígado, y de la vesícula
biliar.
Actúa sobre el tejido muscular.
Mejora el sentido de la vista, domina el miedo a
aceptarse, facilita la tolerancia de uno mismo y la
confianza.
La expresión con que se relaciona es
el grito.
¡¡JI!!
Produce una
vibración en la zona del cuello.
Actúa sobre el
sistema nervioso y estimula la glándula tiroides.
Libera la energía del corazón e intestino delgado,
activa la circulación.
Mejora el sentido del
tacto.
Domina el miedo a crear, el que hace
posible llevar a cabo nuestros pensamientos.
La
emoción con que se la relaciona es la risa y la
alegría.
¡¡JO!!
Produce una vibración en la zona de la cabeza (zona
cerebral).
Libera energía del estómago, páncreas
y bazo.
Actúa sobre el tejido conjuntivo,
previene la celulitis. Mejora el sentido del gusto.
Domina el miedo. Es el que nos hace posible llevar a
cabo nuestras ilusiones
¡¡JU!!
Agita la zona pulmonar y
libera emociones del intestino grueso y pulmón.
Actúa sobre nuestros recuerdos negativos y bloqueos
del pasado. Te recuperas con más prontitud, viendo
la vida con más predisposición a una vida más
gratificante y divertida.
Mejora el sentido del
olfato.
La emoción con que se la relaciona es el
llanto.
Cada uno en su
forma de reír suele tener predominante una vocal
sobre otras, porque en algún aspecto de los
mencionados (o en todos) tiene alguna carencia; es
decir, se hace porque nuestro organismo lo necesita
y por tanto tendemos a hacerlo de forma natural para
equilibrarlo.
La risa, en general, es liberadora de
creatividad.
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En dinámica de la risa utilizamos métodos
que nos permiten liberar y relajar
tensiones del cuerpo y la mente para así poder llegar a
la carcajada, poniendo en práctica una serie de
ejercicios, como: la expresión artística (teatro, danza,
música y el arte del lenguaje corporal), juegos de
desarrollo, ejercicios de respiración y relajación. En
definitiva técnicas efectivas para reír y expresarnos
de manera natural tal y como lo hacen los
niños.
Reír y mantener un buen sentido
del humor, nos da la oportunidad de vivir, sentir y
disfrutar del momento, preocupándonos menos de los
falsos problemas que tanto nos angustian y solucionando
los problemas reales.
Así pues, cuanto más conectados estamos a la risa y la
carajada, mejor afrontamos las dificultades, y por
tanto, contribuir a
un óptimo desarrollo anímico sin cuestionar nuestro
bienestar y felicidad.
¡Merece
la pena intentarlo!
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Artículo publicado en revista Naturbalear.
Texto: Charo Moya
Mucha gente cree que para triunfar en la vida
basta con levantarse temprano. Pero no, también es
necesario levantarse de buen humor. ¿Se imaginan
comenzar el día cuando llegamos al lugar de rutina o
costumbre, donde su jefe, su profesor, sus compañeros de
equipo, la dependienta de un comercio o el camarero de
su cafetería habitual, el saludo inicial fuera: “Buenos
días”, acompañada de una agradable sonrisa?, o ¿un:
“Buenos días”, como quien tira un papel a la papelera?
Por no nombrar gestos más desagradables todavía.
Seguramente su reacción sería bien distinta frente a
estas desiguales actitudes. Creo estar de acuerdo en que
a todos nos gusta que se dirijan a nosotros de forma
cordial. Los médicos expertos en nutrición dicen: que el
alimento más importante del día es un buen desayuno para
mantener una larga jornada con buena energía. Entonces,
cabría plantearse empezando por uno mismo incluir la
risa en nuestra dieta diaria, sobre todo a primera hora
de la mañana. No sólo reflejará grandes cambios ante los
demás, sino que le será más fácil afrontar y resolver
cualquier imprevisto que le surja en el día a día. La
risa, además de proporcionar beneficios físicos,
mentales y emocionales desde el primer momento de la
práctica, produce una acción terapéutica inmediata, y se
caracteriza por un cambio favorable en la forma de
percibir la realidad, el mundo que nos rodea y nuestras
capacidades. Ofreciéndonos la oportunidad de vivir una
vida mucho más sana, feliz y alegre. Así lo demuestran
estudios científicos y las personas que dedicamos
nuestra labor intentando mejorar la calidad humana.
Muchos de nuestros lectores pueden pensar que reírse no
soluciona los problemas, de igual modo que lo piensan
algunas personas cuando acuden por primera vez a
nuestros talleres. Y ante este pensamiento mi respuesta
es siempre la misma: Es cierto, reírse no soluciona
ningún problema, pero mantener un espíritu risueño y
optimista nos sitúa en una actitud favorable para
resolverlos con más claridad y por lo tanto, tratando de
eliminar la angustia que empleamos como obstáculo. En
contrapartida sabemos que reír en momentos difíciles no
es fácil y en ningún momento la intención es manifestar
que sí lo es. Sin embargo y ante las adversidades las
personas continuamos alimentándonos, vamos a trabajar,
acudimos a la compra, dormimos… En definitiva,
procuramos cubrir nuestras necesidades fisiológicas y
emplearnos en nuestras obligaciones cotidianas, aunque
éstas nos suponga un gran esfuerzo, ¿verdad?. En este
caso, mi pregunta es la siguiente: ¿Nos preocupamos
alguna vez por reír?, ¿a caso somos menos responsables
por ello?. La vida es una escuela, donde aprender es una
experiencia continua; y toda escuela tiene un patio de
recreo: Es el tiempo libre, de alegría, risa, diversión,
compartir con amigos y liberación de preocupaciones. Hay
adultos que no salen al patio a jugar, son demasiado
“serios” y no pueden perder tiempo en “tonterías”. Son
esclavos de las obligaciones y mandatos sociales. Así
viven preocupados y nerviosos, y con su angustia
provocan sufrimiento a quienes los rodean. Ahora bien,
reírse y estar a menudo de buen humor no significa ser
menos responsables, ni pretender ser graciosos
constantemente, tampoco se trata de utilizar el humor
irónico y negativo que se utiliza para ridiculizar o
para denigrar, sino una visión trascendente y positiva
de las cosas, además de una muestra de madurez del ser
humano, que en situaciones de crisis te hace salir hacia
delante.
Por
supuesto que también existen los momentos tristes y hay
que vivirlos: La pérdida de un ser querido, separaciones
o cualquier estado emocional desafortunado. Pero no hay
que engancharse en el pesar y en el dolor, de todo se
aprende una lección positiva. Hay que decidir estar de
buen humor, éste es el primer paso para transformar la
situación.
Cabe resaltar, que reír es salud y sus
beneficios en el organismo son innumerables, tanto
físico, psíquico como social. Por ello, las personas que
tienden a estar depresivas, negativas o demasiado
estresadas son más propensas a contraer enfermedades que
las personas optimistas, alegres y sosegadas. Pues reír
refuerza el sistema inmunitario. Así lo demuestran
estudios médicos y científicos”. Y no en vano, citar
como ejemplo a Norman cousins, quizás uno de los casos
más claros del poder curativo de la risa. Editor de la
revista estadounidense Saturday Review, al que se le
diagnosticó una espondilitis anquilosante incurable
(enfermedad que ataca la espina dorsal y provoca
parálisis) y le auguraron poco tiempo de vida. Cousins
no se resigno ante tan grave pronóstico y decidió
hacerse cargo de su enfermedad. Descubrió que por medio
de la risa podía encontrar la solución a su mal: 10
minutos de risa le proporcionaban dos horas de sueño sin
dolor. Su recuperación milagrosa la documentó en el
libro” Anatomía de una enfermedad”. Y es que la risa y
el humor también reduce en el organismo el nivel de
cortisol (hormonas relacionadas con el estrés). Asimismo
y tras la recuperación de cousins, los médicos le
aconsejaron portar una vida profesional algo más
pausada.
Generalmente disfrutamos de reír pero a menudo no somos
plenamente conscientes de lo importante que es para
vivir. Ante la moderna actitud de la seriedad y del
rostro tenso, existen actualmente centros de risoterapia
y agroturismos fin de semana, cuyo objetivo es acompañar
a las personas a conectarse con el costado optimista de
la realidad utilizando técnicas efectivas para reír,
reconocerse y expresar sentimientos y emociones que en
un momento dado no sabemos como comunicar. Con el
entrenamiento de estos talleres toda persona puede
recuperar su capacidad de reír y disfrutar de la
experiencia.
Conclusión: Si guardamos en
nuestra despensa imaginaria tarros de risa, de buen
humor y de alegría, en vez de almacenar tarros de
enfado, envidia y resentimiento podremos ver la vida
rescatando lo bueno y teniendo recursos para dominar lo
desagradable. Así pues, reír es un alimento sano, barato
y no engorda. ¿Quién da más?
“No dejamos de
reír porque envejecemos,
sino que envejecemos porque
dejamos de reír”.
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Artículo publicado
en revista Naturbalear.
Texto: Charo Moya
A
lo largo de los años hemos podido observar como estudios
psicológicos aconsejan sobre las bases fundamentales de
una buena y estable convivencia en pareja: El amor, la
comunicación, el diálogo, el respeto. Pero a todas estas
conductas añadiría también la risa y el buen humor.
Aunque nuestra comunidad vecina, valora más la seriedad
como sinónimo de responsabilidad, el buen humor es
fundamental para que el hombre y la mujer no pierdan la
capacidad de reírse juntos, ya que esto crea una gran
complicidad entre ellos. Y ser cómplices es el mejor
nexo de unión de la pareja y un mecanismo generoso de
comunicación. Por explicar un ejemplo, me viene a la
memoria una anécdota que tuvo lugar en uno de los
talleres que hicimos para parejas. Un matrimonio
explicaba de forma anecdótica una discusión de pareja.
“Recuerdo que me despedí de mi mujer en medio de una
pelea que intuía no llegar a buen puerto y quedó
pendiente. Al regresar, asomé por el dormitorio un
banderín con una lectura bien romántica, oí la risa de
mi señora y hasta ahí quedó todo”, confiesa. Pero no
todas las parejas se toman esta facultad humana a la
hora de afrontar situaciones difíciles. Entonces,
¿porqué no sacar provecho a una actitud positiva para
hacernos la vida más agradable y utilizar el sentido del
humor, en lugar del mal genio, para resolver problemas
de pareja?. Evidentemente todos tenemos unos límites que
no se deben transgredir, porque a partir de ahí las
broman duelen. Para poder utilizar la risa y el humor de
forma sana tenemos que empezar por reírnos de nosotros
mismos, asumiendo que no somos perfectos y que, como el
resto de la humanidad, tenemos muchísimos errores.
Teniendo esto en cuenta, estamos convencidos que una
buena dosis de risa y de buen humor, puede salvar muchas
situaciones. Le resta seriedad al asunto y hace que nos
demos cuenta de que, la mayoría de las veces las cosas
son mucho menos importantes de lo que parecen y que,
además si se tratan con tranquilidad, relajación y
risas, se van a solucionar antes. Sin olvidar, que es
muy importante utilizarlo adecuadamente, evitar el
sarcasmo y la ironía, respetando esos terrenos del otro
que todos conocemos con los que no se puede bromear.
Así pues el estrés de la vida moderna, las
preocupaciones y los problemas del día a día, hace que
muchas veces asumamos un rol excesivamente serio en la
vida y en la pareja, olvidando que la razón principal de
unirnos a ella fue para pasarlo bien.
Y de eso es lo
que tratan los talleres de la risa y el buen humor
dedicado a parejas; Acompañarlas a conectarse con el
lado amable de la realidad utilizando técnicas efectivas
y divertidas para poder desarrollar sus propias
dificultades, desde un prisma más objetivo y optimista.
Y desdramatizar sus particulares conflictos con el
simple hecho de imaginarnos a nosotros mismos y a
nuestra pareja como dos actores que discuten en una
película y observar, como espectador, lo que ocurre.
Éste es el primer paso para resolver las dificultades.
Si somos capaces de distanciarnos, nos daremos cuenta de
lo ridículo que muchas veces resulta.
Estas
dinámicas están especialmente diseñadas tanto para
parejas que gocen de una buena relación, como para
parejas que deseen mejorarla. Con la finalidad de que
cada pareja descubra y emplee aptitudes anteriormente
desconocidas o excluidas, potenciando el sentido del
humor y creando un espacio único entre ambos. En ningún
caso estas dinámicas se refieren a un testimonio directo
sobre posibles debilidades de la pareja. Es decir, se
basan en dinámicas grupales y participativas donde
podrán transformar situaciones y etapas difíciles que
sólo ellos conocen, a través de la risa, la expresión
artística y juegos de desarrollo. Compartiendo con otras
parejas el mismo propósito.
Una experiencia
romántica y divertida que muy pocos olvidan. . .
“La risa es un bálsamo para la convivencia”
“Un
abrazo, una sonrisa o un guiño oportuno evita tensiones”
“La risa es una poderosa arma de seducción”
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